La Ley General de Publicidad en el artículo 3 de su TÍTULO II “De la publicidad ilícita”, dice: es ilícita (…) La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución, especialmente a los que se refieren sus artículos 18 y 20, apartado 4. Se entenderán incluidos en la previsión anterior los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados que vulneren los fundamentos de nuestro ordenamiento coadyuvando a generar la violencia a que se refiere la Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género.
Y en esto llega el Instituto de la Mujer de la Región de Murcia y grita a los cuatro vientos: ¡No contrate a una mujer! Claro que el que firmaba el anuncio era la Pretérita y muy Vetusta Liga Oligarca de Patrones.
Esta controvertida estrategia publicitaria, desarrollada desde nuestra agencia de publicidad Portavoz, ha supuesto, en 48 horas de emisión, más de 1100 entradas en la web de los vetustos y numerosas llamadas de paticulares, e incluso de organismos públicos, al propio Instituto, claro, sin saber que era el responsable, pero pidiéndole que se pronunciara, que dijera algo, que criticara e incluso que demandara a esta Liga de Oligarcas.
Como curiosidad, comentaré que el decálogo de esta oligarca liga esté basado en unos textos de 1958, cuando Ley General de Publicidad no estaba ni siquiera pensada, de la editorial Bruguera, publicaba en sus “Profesiones Femeninas”, por cierto, escritos por una mujer.
En un foro de internet alguien dudaba de la “calidad” de la campaña viral y otro nik le respondía diciendo que conseguir 50 entradas en ese foro sobre el tema en ese día podía entenderse como suficiente éxito.
¿Existen hoy en día ligas oligarcas de patrones que piensan así? Eso es lo que debió pensar la gente que protestaba contra la campaña, porque no quiero pensar que lo hacían “por alusiones”.
Cuando una campaña así levanta estas pasiones, es que el problema no está superado y esto es, precisamente, lo que se pretendía: generar debate sobre un tema controvertido como el de la igualdad laboral.
¿Qué se le puede pedir a una campaña de publicidad? Creo que sólo objetivos de comunicación. Y este es uno de ellos. Hacer reflexionar. Y desde esta reflexión poner en valor el producto.
En la fase de resolución, cuando la campaña se ha desvelado, las voces se han callado, han sabido reflexionar sobre la campaña y, supongo, también sobre sus propias reacciones. “Para no quedarse atrás” poníamos en el cuerpo de texto del anuncio, reflejando lo “vetusto y pretérito” de dicha óptica.
No siempre es bueno apostar por estrategias trasgresoras, pero en este caso ha sido una satisfacción para nosotros que un anunciante se atreva a apostar por este tipo de comunicación, máxime siendo un anunciante público. Entendió que la implantación de los Planes de Igualdad no se consigue con campañas que no hagan reflexionar.
Fernando Caride Vázquez
Director Creativo de Portavoz.