Proyectos consumados: Publicidad exterior

No hace falta ir a Times Square para darse cuenta de que las calles de la ciudad son el mejor soporte publicitario para cualquier marca. Una buena campaña de publicidad exterior ubica a la marca en el día a día de sus públicos objetivo, en su camino al trabajo, a casa o a sus lugares de ocio, espacios a los que todos estamos ligados emocionalmente, donde es fácil sorprendernos, haciendo más bonita la ciudad.

Por eso, no es de extrañar que, siendo uno de los medios de publicidad de masas más antiguo que se conoce, sea también uno de los más versátiles, con multitud de soportes disponibles, y uno de los que mejor se están adaptando a la revolución tecnológica, innovando día a día para seguir tiñendo la ciudad con sus impactos.

Su eficacia en la construcción y proyección de una marca, su capacidad para hacerla cotidiana y anclarla en el recuerdo es tal, que no hay más que echarle un vistazo a nuestras calles para ver como, a pesar de todo el “ruido” que se está generando alrededor de la revolución digital, las grandes marcas siguen teniendo a la publicidad exterior como una  piedra angular en sus estrategias de marketing: Coca-Cola, BMW o Netflix son algunas de las marcas que ahora mismo están presentes, y con mucha fuerza, en nuestras ciudades. 

Pero ojo, no es lo mismo estar en la calle que comunicar en la calle. Es muy importante tener el respaldo, los conocimientos y la visión estratégica de un buen equipo de planificación de medios para definir las vías con mayor densidad de tráfico de nuestro público objetivo, las líneas de transporte que discurren por sus lugares habituales y, en definitiva, los circuitos en los que de verdad nuestro impacto publicitario va a ser verdaderamente eficaz. Si no, lo mismo valdría dar gritos en el desierto.

Y para no gritar en vano, hemos recopilado seis proyectos consumados en Portavoz que demuestran todo el valor que es capaz de generar la publicidad exterior.

Conquistar Madrid por todos los medios

Dejar marca en la capital de España no es una tarea fácil y, para conseguirlo, fue necesario una contundente combinación de pluralidad e impacto en la selección de medios, apostando por soportes de gran formato y una alta carga de innovación en los mismos.

De este modo, la rotulación integral de autobuses urbanos, una lona en plena Gran Vía madrileña, la pantalla digital de la plaza Callao y la contratación de diferentes mupis digitales en ubicaciones estratégicas, nos permitió conseguir que la marca turística de la Región de Murcia disfrutara de una visibilidad y una notoriedad como hacía mucho tiempo que no se conseguía en la capital.

En el centro de todas las miradas

Definir la ubicación precisa en la que vamos a lanzar el mensaje es importante, pero también lo es el soporte en el que se fija ese mensaje, una combinación que, en el caso de esta campaña del Centro Comercial Nueva Condomina, se conjugó con una precisión milimétrica en esta parada de tranvía.

Un soporte nuevo, y por lo tanto muy original en aquel momento, y de gran impacto en la que no solo es la parada de mayor tránsito de toda la ciudad, sino que también es un núcleo de comunicaciones con un gran tráfico de personas y vehículos y, además, un punto clave para llegar al centro comercial: el cruce de caminos ideal para una estrategia de medios perfecta. 

Cuando los árboles permiten ver el bosque

Si podemos destacar una de las oportunidades más interesantes que ofrece la publicidad exterior, esta es sin duda su capacidad para encontrar soluciones creativas y sorprendentes, como ocurrió en el caso de esta campaña desarrollada para la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Murcia, en la que para darle visibilidad a la mayor reserva de búho real de Europa, optamos por colocar esos animales en las farolas de la ciudad.

Un formato original que repobló la ciudad de búhos, impactando, sorprendiendo y descubriendo a la mayoría de los ciudadanos la importancia que sus montes tienen para la conservación de esta imponente ave.

Anuncios que marcan algo más que una campaña

Que el toro de Osborne se haya convertido en un auténtico símbolo nacional no es casualidad. La magnitud de sus corpóreos, su ubicación estratégica en las principales carreteras del país y la originalidad de la propuesta consiguieron una trascendencia que va mucho más allá de su objetivo original, perpetuando la presencia de una marca mítica.

Este es el caso del edificio JC1 de Murcia, una solución publicitaria diferente e impresionante, que se ha convertido en todo un símbolo para darle la bienvenida y desear un buen viaje a todos los que entran o salen de la ciudad.

Una instalación que, más de diez años después, sigue impactando tanto como el día en el que fue galardonada en los Premios Nacionales de Diseño Letra 2009.

Un impacto integral

Si algo nos permite el medio exterior es la espectacularidad: vallas estratégicas, lonas gigantes y, en aquellas ciudades donde es posible, el tranvía.

El tranvía es probablemente el soporte de mayor impacto y alcance de todos los que nos ofrece el medio exterior, y por lo tanto un valor seguro en el que conviene invertir, siempre que la estrategia de planificación de medios lo recomiende.

A su gran formato, que nos asegura notoriedad, presencia y reconocimiento de marca, se une un recorrido por las principales arterias de la ciudad, ampliando su radio de acción mucho más allá de una ubicación específica.

Es además un soporte en el que somos auténticos especialistas, tanto que hemos sido galardonados en dos ocasiones en los Premios Nacionales de Diseño Letra (2016 y 2019).

Un refresco en tu comunicación

La publicidad exterior, en definitiva, es capaz de conseguir resultados extraordinarios en la comunicación, el recuerdo y la consolidación de una marca. Un soporte clásico que, como hemos visto, está sometido a un continuo proceso de renovación creativa y tecnológica para seguir impactando con la misma fuerza que al principio de los tiempos.

Pero, sobre todo, la publicidad exterior tiene un poder del que carecen el resto de medios: gracias a su ubicación y su presencia, consigue que tu marca sea parte de la vida cotidiana de ciudad y eso hace imperativo cuidar mucho su diseño y su estética.

Si la publicidad no es buena, nuestra marca corre el riesgo de ser recordada como aquella que hizo feo mi camino a casa y, por supuesto, siempre es preferible para cualquier marca ser recordada como aquella que ha conseguido que mi ciudad sea mucho más bonita de lo que ya es.